Forjar ciudadanos conscientes del cambio climático

Fecha de publicación: 26 October 2021

Olli-Pekka Heinonen, director general del Bachillerato Internacional

Fuente: SDG Action, Climate Action edition 2021

La educación nunca ha sido tan importante como impulsora de cambios positivos. El aprendizaje debe inspirar y empoderar a la próxima generación a abordar con decisión el cambio climático.

Si algo nos ha enseñado la pandemia de la COVID-19, y nuestros esfuerzos por controlarla, es que las crisis globales requieren de soluciones globales. Aún no hemos logrado ganarle la batalla a la COVID-19, pero cuando lo hagamos, será porque la humanidad trabajó unida.

Esta colaboración incluye una gran variedad de disciplinas académicas e intelectuales, lo cual resulta muy pertinente para el tema de este artículo. Como no podía ser de otra manera, gran parte del mérito se ha atribuido a los científicos, pero las iniciativas colectivas no habrían sido posibles sin estadísticos, expertos en geografía humana, economistas, conductistas, comunicadores y muchos más.

Todas estas personas han tenido que colaborar, escucharse, intercambiar ideas y resolver problemas en conjunto.

Si se requiere un equipo tan diverso para lidiar con la COVID-19, imagine el cúmulo de habilidades, disciplinas e ideas que necesitaremos para que la humanidad haga frente a la crisis climática antes de que sea demasiado tarde.

En los colegios, docentes y educadores recae al menos parte de la responsabilidad de forjar a ciudadanos del mañana capaces de participar en la clase de colaboración e intercambio de ideas que necesitaremos para evitar una catástrofe climática.

Los educadores no podrán asumir esta gran responsabilidad a menos que dediquemos tiempo a elaborar el currículo y el modelo de evaluación que necesitaremos para afrontar este desafío. Debemos dotarlos de las herramientas educativas adecuadas para realizar la tremenda labor que les encomendamos.

El aprendizaje interdisciplinario —y el transdisciplinario—, es una parte esencial de este conjunto de herramientas, ya que los problemas de esta magnitud no pueden resolverse con un solo punto de vista. Pero la enseñanza y el aprendizaje también deben basarse en un ciclo de indagación, acción y reflexión en el que la participación activa asuma un papel protagonista.

Además de en eliminar la compartimentación y el aislamiento de las asignaturas, el futuro del diseño curricular debe centrarse en tres áreas para garantizar que la próxima generación está preparada para abordar el cambio climático.

Debemos tener un currículo que se haya diseñado tomando en cuenta el desafío específico

La sostenibilidad debe ser un elemento fundamental de los cursos y disciplinas. Esto incluye, entre otras, las ciencias naturales y asignaturas como Geografía, Tecnología del Diseño, Economía y Gestión Empresarial. Abogamos por un planeta sostenible y pedimos a los alumnos que consideren cómo la relación entre las personas, el planeta y el desarrollo es fundamental para alcanzar la sostenibilidad, así como las conexiones entre asignaturas aisladas.

Debemos priorizar la educación en acción

Los currículos del futuro deben fomentar una relación orgánica entre el aprendizaje en el aula y las acciones sostenibles en la comunidad a fin de que los alumnos puedan contribuir a la sostenibilidad de manera práctica. Deben adaptar el aprendizaje al contexto del colegio: su tiempo, lugar y comunidad. La autenticidad del aprendizaje es fundamental: los alumnos deben comprender cómo puede manifestarse su aprendizaje en el mundo real.

Debemos formar jóvenes que sean “agentes de cambio”

El currículo y la pedagogía deben inspirar a los alumnos a marcar una diferencia y contribuir a la sociedad como ciudadanos globales. Debemos promover la importancia de la “acción basada en principios”: tomar decisiones responsables y explorar la dimensión ética de la decisión de actuar o no actuar. Se debe animar a los alumnos a explorar cuestiones globales y locales de una forma que no se limite a la toma de conciencia, sino que también conlleve un compromiso. Asimismo, se les debe animar a explorar su propia agencia, lo que pueden hacer para lograr el cambio que necesitamos.

La pedagogía y el currículo del futuro deben crear oportunidades para que los alumnos indaguen sobre el futuro de la humanidad y contribuyan a él de forma activa. Deben permitir que los jóvenes establezcan conexiones entre las asignaturas y las disciplinas, y entre sus valores y pasiones y los de las comunidades que los rodean.

A lo largo de la historia, los colegios y docentes se han ido adaptando para abordar muchos de los problemas que aquejan a la sociedad, y la crisis climática es, sin duda, el más grave de todos. Es momento de que la educación vuelva a cambiar. El objetivo final de la educación debe ser la prosperidad de las generaciones actuales y futuras, así como la de todas las personas que habitan la Tierra.


© 2021 SDG Action, Climate Action edition

SDG Action is an initiative created by the UN Sustainable Development Solutions Network (SDSN) and Witan Media to support the UN’s Decade of Action.