Matemáticas vivenciales: por qué la indagación funciona en la primera infancia

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Por Basanti CS, directora de Educación Primaria en la Primera Infancia, y Alpa Thakker, maestra del PEP y docente principal de Matemáticas en la sección de Educación Primaria en la Primera Infancia del Silver Oaks International School de Hyderabad (India)

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¿Ha visto alguna vez cómo se ilumina el rostro de un niño/a cuando descubre algo sin que nadie le ayude? Esa chispa, ese momento revelador, es el vivo reflejo del aprendizaje basado en la indagación. Gracias a este método de enseñanza, en nuestro colegio las matemáticas de la primera infancia han dejado de ser un conjunto de pasos para convertirse en un mundo de patrones, conexiones y curiosidad.

Por qué la indagación

Siempre hemos pensado que el alumnado de la primera infancia aprende mejor cuando puede explorar libremente. Cuando las matemáticas son un aprendizaje vivencial y no se centran en la memorización, los alumnos/as empiezan a entender la relación significativa que existe entre los números. La indagación les ofrece espacio y agencia para pensar, razonar y resolver problemas. Además, la experiencia nos ha demostrado que las estrategias matemáticas no se enseñan, se construyen. Cuando los niños/as juegan con los números y experimentan con materiales como la tabla del 100, descubren estrategias eficaces de forma natural. A menudo, no es necesario explicarles cómo deben sumar 10 u 11; lo averiguan por su cuenta. Estos descubrimientos les quedan grabados en la memoria.

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Indagación y matemáticas tradicionales

En una clase de matemáticas tradicional, el aprendizaje suele consistir en seguir una serie de pasos y practicar procedimientos. Puede que los alumnos/as encuentren las respuestas correctas, pero ¿se divierten y profundizan en los aprendizajes? La mayoría de las veces no. Con la indagación, todo cambia. Los niños/as no solo hacen, sino que también piensan. Detectan patrones, ponen a prueba ideas y comparten lo que descubren con el resto de la clase. No solo quieren saber qué están haciendo, sino también por qué y cómo. De pronto, las matemáticas cobran vida: es algo que ven en todas partes, no solo en los cuadernos.

La magia de la tabla del 100

Una de nuestras mayores sorpresas ha sido algo tan sencillo como la tabla del 100. Es un material simple, conocido y fácil de conseguir, pero increíblemente eficaz. Ayuda a los niños/as a visualizar las relaciones entre los números, detectar patrones y descubrir estrategias por su cuenta. Este recurso tan básico ha resultado ser una herramienta revolucionaria.

Materiales que hacen divertida a la indagación

Los materiales prácticos, como las rectas numéricas, las cuadrículas de diez y los cubos Unifix, ofrecen muchas maneras de ver y entender los números. Los recursos digitales pueden contribuir a profundizar la comprensión, ya que permiten que el alumnado explore y se autocorrija virtualmente. Sin embargo, para adquirir una comprensión real no hay nada como la experiencia táctil que ofrece el material manipulable.

Por ello, damos a los niños/as bloques de base 10 para que exploren y jueguen con ellos. Hay quienes cuentan los cubos uno a uno e intentan averiguar cómo podrían agruparlos en bloques de 5 o 10. Entienden la magnitud de los números. Para los niños/as es más fácil visualizar algo a partir de la manipulación.

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Apto para todo el alumnado

La indagación funciona con todos los niños/as, pero tiene utilidades diferentes en función de cada uno. Sus enfoques multisensoriales y preguntas sutiles como “¿Qué crees que ocurre aquí?” o “¿Puedes contar de diez en diez?” favorecen a quienes presentan más dificultades de aprendizaje. En cambio, los alumnos/as más avanzados llevan la indagación un paso más allá: detectan patrones complejos y crean sus propios retos. Esta flexibilidad permite que la clase sea inclusiva y dinámica.

Qué hemos aprendido

La indagación requiere paciencia y flexibilidad. Los alumnos/as no descubren patrones al mismo ritmo, pero esto no es un problema. Hemos aprendido a ir más despacio, confiar en el proceso y dejar espacio para la exploración. Con el tiempo, los alumnos/as han pasado de hacer preguntas simples, como “¿Es correcto?”, a formular otras más analíticas, como “¿Puedo usar esta tabla para hacer una multiplicación?”. Este cambio demuestra un crecimiento conceptual real.

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Ideas clave

  1. La indagación crea una comprensión profunda: Los niños/as aprenden mejor cuando exploran, preguntan y descubren, en lugar de limitarse a seguir pasos.
  2. El material sencillo puede ser muy útil: La tabla del 100 es un material conocido y fácil de conseguir, además de ofrecer muchísimas oportunidades para detectar patrones y crear estrategias.
  3. Es bueno combinar recursos manipulables y digitales: El material manipulable fomenta el aprendizaje táctil, mientras que las herramientas digitales ayudan a reforzar conocimientos y facilitan la autocorrección.
  4. La paciencia y la flexibilidad son esenciales: La indagación requiere tiempo. Confíe en el proceso y deje que sus alumnos/as avancen a su ritmo.
  5. La colaboración y la reflexión son importantes: La interacción con los compañeros/as y las preguntas reflexivas ayudan al alumnado a expresar sus ideas y a ganar confianza.