Kim Lewis

Kim Lewis se graduó tras completar el Programa del Diploma (PD) del IB en el Morgan Park School (Estados Unidos). Continuó sus estudios en la Universidad de Illinois, donde obtuvo el título de grado en Administración de Empresas con una doble especialización en Gestión de la Cadena de Suministro y Marketing. Es emprendedora y fue cofundadora de CurlMix, una nueva empresa de productos para el cuidado del cabello con sede en Chicago. Además, mantiene su compromiso con su familia y su comunidad, y a menudo regresa a visitar el Colegio del Mundo del IB en el que estudió.

Kim Lewis

¿Cuál fue su motivación inicial para cursar el Programa del Diploma?

Los colegios de los alrededores de mi barrio estaban muy por debajo del nivel necesario para los alumnos de gran rendimiento académico. Muchos de mis maestros de primaria me alentaron a que solicitara una plaza en colegios de secundaria de otros distritos. Sin duda, querían que recibiera una educación de calidad, que fuera estimulante e interesante. El Programa del Diploma del IB era el que más me llamaba la atención por el alto nivel académico que alcanzaban sus alumnos. Había un alumno que me llevaba unos cuantos cursos de ventaja, pero que nos acogió a mí y a algunos amigos bajo su tutela. Ese alumno era Jeff Nelson. Nos enseñaba, nos aconsejaba y al principio nos advirtió que el programa era sumamente exigente, pero que valía la dedicarle cada una de las noches en vela que se requerían a fin de completar las tareas para hacer en casa. 

Hasta la fecha, ese alumno ha creado varias empresas y es cofundador de una nueva empresa valorada en millones de dólares con sede en Silicon Valley. Aún sigue siendo mi mentor cuando necesito de su consejo para tomar una decisión relacionada con mi negocio, que está en pleno desarrollo. Según me dijo, más que el currículo riguroso, eran las clases con un número reducido de alumnos lo que dejaría una mayor huella en mi vida. La familia que formé mientras era parte del PD me cambió la vida, tal como había dicho Jeff Nelson. Más de diez años después, esos alumnos me ayudaron a fundar mis empresas, se convirtieron en mis mejores amigos y hasta han sido mis damas de honor. El currículo me preparó para la universidad, pero las amistades que forjé me prepararon para la vida. 

¿Cuál de sus profesores del IB fue el más inspirador?

La profesora del IB que más me inspiró fue Morgan Mudron. Nunca me apasionó el inglés ni tampoco fui una gran lectora. Sin embargo, ella despertó mi pasión por los libros y me enseñó a analizarlos como nunca antes lo había hecho. Aprendí habilidades y recursos literarios que aun hoy en día, como persona adulta, utilizo cuando leo por placer. A menudo nos encontrábamos con profesores que parecían sentirse intimidados por un aula repleta de “jovencitos inteligentes”, pero eso parecía estimular a la profesora Mudron. Le gustaban los desafíos y logró despertar nuestro interés como nunca antes. Nos desvivíamos por ganar una de sus famosas estrellas doradas. Esas etiquetas autoadhesivas no otorgaban puntos extra, ni ningún otro beneficio tangible que hubiera podido incidir en nuestras calificaciones. No obstante, el hecho de recibir una de ellas en su clase era algo de lo que alardeábamos todo el día. Recibíamos una estrella dorada por encontrar algún aspecto interesante en el texto, por identificar recursos literarios y por establecer conexiones a lo largo del relato. No recompensaba las conexiones simples, sino las que se identificaban en el texto, la vida, los artículos académicos, las metáforas religiosas, etc. 

Su forma de enseñar cambió mi vida. 

También merece una mención especial la señora Watson, mi profesora de Francés del IB, quien me inculcó el amor por las lenguas. Me ayudó a aprender a amar otras lenguas y culturas. Terminé estudiando francés en una universidad del extranjero y llegué a dominar tan bien esta lengua, que muchos parisienses pensaban que era francesa. Mi amor por la lengua se lo debo a la profesora Watson. 

Cuando se presenta una oportunidad, no busco los motivos por los cuales podría no concretarse, sino que más bien me pregunto: "¿Qué puedo hacer para que se concrete?".

¿Cómo ha llegado hasta donde se encuentra actualmente y qué consejo daría a los alumnos actuales?

Mi consejo para los alumnos es este: pude llegar hasta donde estoy hoy gracias a mi determinación. Tener determinación significa demostrar un “valor inquebrantable frente a las dificultades o el peligro”. No dejé que mi barrio fuera un obstáculo para recibir una educación excelente. No dejé que la pobreza me privara de la posibilidad de ir a la universidad. No dejé que el temor fuera una traba para viajar al exterior. No dejé que la falta de experiencia me impidiera crear una empresa. 

Cuando se presenta una oportunidad, no busco los motivos por los cuales podría no concretarse, sino que más bien me pregunto: “¿Cómo puedo hacer para que se concrete?”. Si bien soy capaz de seguir adelante ante las dificultades, los intereses que desarrollé al trabajar en CAS (Creatividad, Actividad y Servicio) me ayudan a mantener la salud mental. Aprendí a amar la música, el deporte y el arte. A menudo pienso en mis años de secundaria, de los que guardo los mejores recuerdos, como cuando tocaba el saxofón, realizaba prácticas de básquetbol dos veces al día y pasaba horas en la clase de Arte después del colegio para terminar mis obras como yo deseaba. 

Sé que los requisitos del Programa del Diploma pueden parecer muy exigentes, pero les aseguro que los ayudará a convertirse en miembros de la sociedad increíblemente completos y les ofrecerá cien veces mejores oportunidades en el futuro.