Opiniones - Un planeta para el futuro
La comunidad del IB comparte sus opiniones sobre cómo enseñar temas relacionados con el medio ambiente y la sustentabilidad.

Indagación sin límites
Jane Whittle, Maestra del PEP, The Bilingual European School, Milán, Italia
Cuando pensamos en la sustentabilidad, es fácil caer en los aspectos más negativos. A veces los profesores evitan tocar el tema, porque no quieren transmitir a los alumnos una imagen pesimista del mundo. Tras dirigir una serie de indagaciones, me he dado cuenta de que son muchas las cosas que se pueden hacer, aparte de sentar cátedra sobre el calentamiento global.
El PEP pretende fomentar el interés por la indagación. El tema del futuro sustentable nos ofrece un gran abanico de posibilidades para realizar indagaciones reales y aplicables.
La sustentabilidad puede introducirse a través de actividades a pequeña escala que fomenten la educación ética y la implica-ción de los alumnos en la comunidad escolar. Es importante que tomen conciencia de su derecho a preguntar y a cambiar las cosas. Por ejemplo, el patio puede servirnos para abordar el tema del reciclaje. Los alumnos pueden elaborar un mapa con las zonas donde hay basura (como en esta ilustración) y debatir la necesidad de mover los botes de basura. Al reflexionar, verían la repercusión positiva de una acción similar en todos los colegios del mundo, lo cual conecta con los atributos del perfil de la comunidad de aprendizaje del IB y las actitudes del PEP.
Los proyectos de sustentabilidad permiten desarrollar los conocimientos en muchos frentes, ya sea colaborando con la comunidad local o debatiendo iniciativas de alcance mundial, como el papel de la ONU. Asimismo, hay un sinfín de sitios web que abordan estos temas de forma interactiva; uno de mis favoritos es www.suschool.org.uk, basado en indagaciones.
El PEP pretende fomentar el interés por la indagación. El tema del futuro sustentable nos ofrece un gran abanico de posibilidades para realizar indagaciones reales y aplicables. La participación activa de la comunidad escolar en la sustentabilidad puede servir para lanzar el mensaje de que el respeto al medio ambiente ensancha nuestra mentalidad internacional.
Juntos por un objectivo
Ian Lavender, Director, Windermere St Anne’s, Cumbria, GB
Los humanos somos tan heterogéneos como el medio que habitamos, pero nuestro regalo, y nuestro castigo, es que tene-mos el poder de destruir nuestro entorno. Por ello, la comunión del hombre con el medio tiene que ser uno de los pilares de la educación, que debe ayudar a crear un mundo sustentable.
Nuestro colegio, el Windermere St. Anne’s, se encuentra en un parque natural, rodeado de árboles, montañas, lagos y fauna salvaje. Su sustentabilidad depende del clima. Los agricultores de antaño podían controlar la tierra construyendo terrazas y abonándola. Con una pizca de suerte, planificación y paciencia, podían cultivar la misma tierra durante generaciones. Hoy es distinto: ahora el hombre puede cambiar el tiempo. Ante esta constatación, nuestra obligación es luchar por conservar la tierra y por mantener su máxima sustentabilidad.
Queremos que, cuando se vayan del colegio, los alumnos no se lleven solo la confianza para seguir aprendiendo, sino también el deseo de transformar sus ideas en acciones, la ilusión de trabajar por un mundo más sustentable y en paz.
Y nuestro granito de arena ha sido construir tres cápsulas de madera de castaño inglés que harán las veces de aulas. Están colocadas sobre pilares y aisladas con lana. La cubierta de madera es una mezcla de plástico reciclado y serrín. En ciencias ambientales, desarro-llamos humedales y cons-truimos guaridas para los tejones. Trabajamos con el Cumbria Wildlife Trust y el British Woodland Trust para aprender a preservar los árboles centenarios. A través del contacto directo con la naturaleza, los alumnos descu-bren de primera mano la im-portancia de la conservación.
Educar es compartir: las diferencias lingüísticas desaparecen cuando trabajamos juntos. Lo que nos une de verdad es el servicio
a la comunidad.
La cooperación es vital para un mundo sustentable, y aprender a materializar las ideas es fundamental para que este esfuerzo se convierta en un compromiso a largo plazo.
Queremos que, cuando se vayan del colegio, los alumnos no se lleven solo la confianza para seguir aprendiendo, sino también el deseo de transformar sus ideas en acciones, la ilusión de trabajar por un mundo más sustentable y en paz.
Tocar y transformer
Jennifer Yang, Bibliotecaria y maestra, Southbank International School, Londres, RU
Resuenan las risas y los gritos de júbilo de los niños corriendo bajo la lluvia, buscando diferentes colores y olores en el patio, mientras otros cavan y cortan madera. Estas fueron las escenas que se vieron en el Southbank International School de Londres durante la visita de Gyles Morris, de Naturesbase, una consultoría de educación sustentable.
Durante años, los alumnos solo podían mirar las zonas con plantas y tenían prohibido el acceso a muchos otros sitios. Ahora, aplicando las ideas de los niños, casi todos los rincones del patio son de libre acceso. La idea es clara: los principales usuarios de los espacios del colegio deben participar en su transformación. Los niños deben aprender a valorar la naturaleza si queremos que la conserven.
La responsabilidad de cuidar del planeta es nuestra, un objetivo que merece todos nuestros esfuerzos.
A menudo los adultos advierten a los niños de que no salgan cuando llueve o que no se ensucien. ¿Qué tiene de malo ensuciarse las uñas de barro o mojarse jugando con montones de hojas? Sin esta experimentación, ¿cómo van a aprender la importancia de cuidar del entorno?
Los niños reaccionaron con entusiasmo al ver los frutos de sus esfuerzos en nuestro primer proyecto. Ahora utilizan su aula al aire libre, se relajan en su resguardado jardín y proyectan la construcción de un estanque elevado y un hotel para bichos, lugar de paso de una retahíla de pequeñas bestias. Y todo ello en el corazón de Londres, con muy poco espacio al aire libre.
Es fantástico ver como los planes se hacen realidad y como toda la comunidad par-ticipa. La responsabilidad de cuidar del planeta es nuestra, un objetivo que merece todos nuestros esfuerzos.
Abrir los ojos y la mente
Mike Price, Directo adjunto, United World College of South East Asia, Singapur
Los métodos científicos tratan por todos los medios de recabar pruebas irrefutables del cambio climático. El problema es la escala temporal. El método científico no está diseñado para acontecimientos a largo plazo. Yo creo en el cambio climático antropogénico y estoy encantado de que ahora en los medios aparezcan noticias que vinculan las catástrofes naturales al cambio climático. En cambio, como científico, no me convencen las asociaciones con inundaciones o sequías concretas. Algunos modelos climáticos permiten predecir un aumento de estos fenómenos o su recrudecimiento, pero ello no equivale a decir que todos sean un síntoma del calentamiento global.
La TdC les brinda la oportuni-dad de analizar si el nuestro es un período de calentamiento global y si podemos justificar la respuesta a los miedos o no.
¿Cómo podemos predecir las condiciones climáticas (pasadas y presentes)? Los modelos matemáticos de la atmósfera arrojan una serie de escenarios, que no solo dependen de las actividades humanas, sino también de los distintos algoritmos incluidos en los modelos. El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático ha optado por las predicciones medias.
El matemático y economista del siglo XVII Blaise Pascal y el economista Nicholas Stern coinciden en sus razonamientos, que pueden ser útiles a los no creyentes. Ambos arguyen que las consecuencias de no ser creyente en caso de que una creencia resulte verdadera (es decir, que Dios exista o que el cambio climático sea real) son más “costosas” que ser creyente en el supuesto de que la creencia no sea verdadera (esto es, que no exista el cielo ni el infierno). Llevar la razón es siempre lo mejor, pero protegerse contra unas consecuencias devastadoras no es una mala alternativa.
En el UWC SEA, nos gusta plantear a los alumnos problemas inextricables, como el cambio climático. Por ello, lo incluimos en la semana anual de la Teoría del Conocimiento (TdC) de los alumnos del Programa del Diploma del IB. A mi juicio, este paso supone la culminación de la educación medioambiental de nuestros estudiantes. Han estudiado las energías alternativas, el crecimiento de la población y la escasez de recursos en cursos anteriores y algunos han participado en proyectos de recogida de basura en las playas o en un grupo de acción sobre problemas globales impulsado por alumnos. La TdC les brinda la oportuni-dad de analizar si el nuestro es un período de calentamiento global y si podemos justificar la respuesta a los miedos o no.
